Un tumor es una masa de células que crece sin control. Para crecer necesita alimento y oxígeno, y los recibe por la sangre, igual que una planta recibe agua por sus raíces. Si le cortas el riego, se queda sin recursos. Un equipo de investigadores japoneses ha conseguido justo eso en ratones con dos bacterias. El estudio se ha publicado en la revista científica Nature Biomedical Engineering.
Una idea antigua
Usar bacterias contra el cáncer se intenta desde hace más de 150 años. La novedad es que aquí se emplean dos bacterias naturales, sin modificarlas genéticamente, que viven juntas y se complementan. Los científicos las encontraron dentro de tumores de ratón.
Una curiosidad: la proporción entre las dos es clave. Si se mezclan a partes iguales o con otras cantidades, los ratones mueren en dos días. Pero en su proporción natural, de unas 3 partes de una por cada 97 de la otra, funcionan.
Qué pasó en los ratones
Se inyectaron las bacterias en la sangre de ratones con tumores. Las bacterias llegaron al tumor y se multiplicaron allí. Después hicieron dos cosas: provocaron coágulos en los pequeños vasos sanguíneos del tumor, que dejaron de llevarle sangre, y dañaron sus células directamente. Al día siguiente el tumor ya estaba oscuro, y acabó desapareciendo.
Funcionó con tumores de colon, y también con tumores de ovario y páncreas de origen humano, implantados en ratones. Lo hizo mejor con dos dosis: una muy pequeña primero y una grande unos días después. Con la pauta de dos dosis, los tumores desaparecieron en todos los ratones de los grupos probados. Esos grupos eran de solo 5 ratones cada uno.
Lo más llamativo es que también funcionó en ratones con las defensas debilitadas. Normalmente se piensa que estas terapias necesitan que el sistema inmunitario ayude. Aquí el tumor se destruyó por el corte de riego y el ataque de las bacterias. Estos ratones tenían defensas reducidas, aunque no ausentes.
Los riesgos
No es un tratamiento sin riesgos. Con dosis altas, las bacterias provocan una reacción inflamatoria tan fuerte que los ratones podían morir. La pauta de dos dosis la hizo más llevadera, y un medicamento antiinflamatorio (un corticoide) también la evitó. En los análisis de sangre aparecieron algunos cambios, sobre todo en los ratones más débiles. Y los propios autores reconocen que usar bacterias vivas conlleva riesgo de infección. Un antibiótico sí las elimina, al menos en ratones.
Los ratones tratados estaban bien 150 días después, y no se vieron daños en sus órganos.
Qué no significa
Todo esto se ha visto solo en ratones y en grupos pequeños. No se ha probado en personas, y muchos tratamientos que funcionan en ratones no llegan a funcionar en pacientes. Los propios autores dicen que harían falta más estudios, incluso en animales grandes, antes de pensar en un ensayo clínico. Es una vía de investigación prometedora, no un tratamiento disponible, ni que vaya a estarlo pronto.
Más en Educaina: una triple combinación contra el cáncer de páncreas estudiada en ratones, qué es el cáncer de colon y cómo se opera y la diferencia entre tumor y cáncer.
Estudio original: Iwata S. y col., «Tumour-resident oncolytic bacteria trigger potent anticancer effects through selective intratumoural thrombosis and necrosis», Nature Biomedical Engineering (2025).
Imagen de portada: colonias de Proteus mirabilis en una placa de cultivo. Crédito: CDC (PHIL #6691), dominio público, vía Wikimedia Commons.




