El juicio Scopes y la enseñanza de la evolución: el veredicto del 21 de julio de 1925

21/07/2025

El juicio Scopes y la enseñanza de la evolución: el veredicto del 21 de julio de 1925

21 de julio de 2025

El 21 de julio de 1925, en Dayton (Tennessee), un jurado declaró culpable a John T. Scopes, profesor de instituto, de enseñar la teoría de la evolución en contra de la ley del estado. El jurado tardó menos de diez minutos y la multa fue de 100 dólares. En esta entrada de Retrociencia repasamos qué se juzgaba, cómo terminó el juicio y qué ocurrió con la sentencia.

Una ley y un caso de prueba

Pocos meses antes, la Asamblea General de Tennessee había aprobado con amplia mayoría un proyecto del representante John W. Butler que prohibía enseñar «cualquier teoría que niegue la historia de la creación divina del hombre tal como se enseña en la Biblia» y enseñar en su lugar que el hombre desciende de «un orden inferior de animales». El gobernador Austin Peay firmó la Ley Butler, aunque subrayó que la entendía como una protesta contra las tendencias irreligiosas y dudaba de que se aplicara.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) consideraba la ley inconstitucional y se ofreció a defender a un docente de Tennessee en un caso de prueba. Al enterarse, dirigentes de Dayton decidieron aprovecharlo para dar publicidad a su localidad. Hablaron con Scopes, entrenador de fútbol y profesor de ciencias, y le preguntaron si se podía enseñar biología sin mencionar la evolución. Él respondió que no lo creía posible, porque el libro de texto aprobado por el estado hablaba de ella. A finales de mayo, un gran jurado especial lo acusó de violar la ley.

El juicio

El juicio se abrió el 10 de julio de 1925. La defensa incluía a John Randolph Neal y, como voluntarios, a Clarence Darrow, Dudley Field Malone y Arthur Garfield Hays. La acusación contaba con el fiscal general del estado, Thomas Stewart, y, como fiscal especial, con William Jennings Bryan. El debate de fondo era si la ley vulneraba la Primera Enmienda, si era demasiado vaga o si era un modo legítimo de controlar el currículo de las escuelas públicas.

Sin embargo, el juez John T. Raulston excluyó el testimonio de expertos sobre el estatus científico de la evolución y su relación con la Biblia, y el juicio se centró en si Scopes había violado la ley. El momento más dramático llegó el 20 de julio, cuando Darrow llamó a Bryan al estrado como experto en la Biblia. Durante un interrogatorio de unos noventa minutos, Darrow mostró que el conocimiento bíblico de Bryan era imperfecto y que este no creía que todos los pasajes debieran tomarse al pie de la letra.

El veredicto del 21 de julio

Al reanudarse la sesión el 21 de julio, el juez ordenó borrar de las actas el testimonio de Bryan. Según la crónica de United Press de ese día, Darrow pidió que el juez indicara al jurado emitir un veredicto de culpabilidad. Explicó que el tribunal había excluido todo testimonio salvo que Scopes enseñó que el hombre desciende de un orden inferior de animales, algo que Darrow dijo no poder contradecir, y que por eso «no queda nada que hacer» salvo pedir esa instrucción. Las dos partes acordaron renunciar a las ocho horas de alegatos previstas.

El jurado declaró culpable a Scopes en menos de diez minutos. El juez impuso la multa mínima de 100 dólares y explicó que la costumbre local era que el jurado fijara la multa solo si quería imponer una mayor.

Después del juicio

Bryan murió en Dayton cinco días después. Scopes empezó estudios de posgrado de geología en la Universidad de Chicago y la ACLU recurrió ante el Tribunal Supremo de Tennessee. En enero de 1927, un tribunal dividido resolvió que la ley no violaba la constitución estatal ni la federal. Aun así, anuló la condena: la constitución de Tennessee establecía que las multas superiores a cincuenta dólares debía fijarlas el jurado, no el juez. El tribunal recomendó además que el estado no volviera a juzgar el caso.

La Ley Butler siguió vigente durante cuarenta años y se derogó en 1967. Mientras tanto, según la Enciclopedia de Tennessee, se presentaron proyectos contra la evolución en otros estados y se aprobaron en Misisipi y Arkansas, y muchas juntas escolares y editoriales de libros de texto dejaron de tratar el tema.

Lo que el juicio no resolvió

El tribunal de Dayton no decidió si la evolución era correcta como teoría científica: el juez excluyó ese debate. La condena se dictó por haber enseñado el tema, y la constitucionalidad de la ley no se resolvió en el juicio sino en la apelación.

Para entender la teoría que estaba en el centro del caso, en el blog tienes «Evolución y selección natural». Y para otro episodio sobre cómo se discutieron las ideas biológicas, «Dos milenios de generación espontánea: de Aristóteles a Pasteur».

Fuentes

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