Cada 23 de octubre se celebra el Día Internacional del Leopardo de las Nieves. La Asamblea General de las Naciones Unidas lo proclamó oficialmente en 2024, pero la fecha es más antigua: el 23 de octubre de 2013, los doce países donde vive este felino firmaron en Biskek (Kirguistán) una declaración conjunta para protegerlo y acordaron celebrar su día cada año. La primera celebración fue en 2014. La ONU se sumó una década después para impulsar la cooperación internacional en la conservación de una especie que, además de ser emblemática, dice mucho sobre la salud de las montañas más altas de Asia.

Un fantasma bien adaptado al frío
En las aldeas de alta montaña lo llaman el fantasma de las montañas, y el apodo es merecido: el leopardo de las nieves (Panthera uncia) es solitario, se mueve sobre todo al alba y al ocaso y su pelaje grisáceo con manchas se confunde con las rocas y la nieve. Incluso los investigadores que lo estudian durante años rara vez lo ven en persona; lo conocen a través de huellas, restos de presas y cámaras trampa.
Todo en su cuerpo está pensado para el frío y la pendiente: un pelaje muy denso, unas patas anchas que funcionan como raquetas de nieve y una cola larga y gruesa que le ayuda a mantener el equilibrio en terrenos escarpados y que además usa para abrigarse al dormir. Según la ONU y la Snow Leopard Trust, no se le conoce un comportamiento agresivo hacia las personas. Eso no lo convierte en un animal inofensivo: es un gran felino salvaje y, si alguien tuviera la enorme suerte de cruzarse con uno, lo correcto es mantener la distancia.
Las torres de agua de Asia
El leopardo de las nieves vive en las cordilleras de Asia Central repartido por doce países: Afganistán, Bután, China, India, Kazajistán, Kirguistán, Mongolia, Nepal, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. Son montañas que, en buena parte, se levantaron por el choque de placas tectónicas, como ya contamos en educaina al hablar de la tectónica de placas: el Himalaya se formó cuando la placa del subcontinente indio colisionó con la euroasiática.
Esas cordilleras no son solo paisaje. Funcionan como torres de agua: sus nieves y glaciares alimentan grandes ríos de los que dependen cientos de millones de personas para beber, regar y vivir. Por eso la ONU insiste en que proteger al leopardo de las nieves va mucho más allá de un solo animal. Como especie emblemática de estos ecosistemas de montaña, su conservación contribuye a los Objetivos de Desarrollo Sostenible relativos al agua limpia, la acción por el clima y la vida de ecosistemas terrestres. Cuidar la montaña donde vive, con sus rocas, suelos y aguas, es también cuidar la geodiversidad de la que hablamos hace unas semanas.
¿Cuántos leopardos de las nieves quedan?
Contar a un animal que casi nadie ve es complicado, y las cifras hay que leerlas con cuidado. La Lista Roja de la UICN clasifica al leopardo de las nieves como especie vulnerable desde 2017 (antes estaba en la categoría más grave de «en peligro»). Su evaluación más reciente estima entre 2.710 y 3.386 individuos maduros, sobre un total calculado de 7.446 a 7.996 ejemplares. La ONG Snow Leopard Trust es más prudente y maneja una horquilla de entre 3.920 y 6.390 ejemplares en libertad, advirtiendo de que las estimaciones globales son aproximadas porque faltan censos rigurosos en gran parte del territorio.
En los últimos años hay noticias que permiten algo de optimismo. India presentó en enero de 2024 su primer censo nacional, el SPAI, coordinado por el Wildlife Institute of India entre 2019 y 2023: 1.971 emplazamientos de cámaras trampa durante 180.000 noches-trampa, más de 13.000 kilómetros de transectos a pie y 241 leopardos fotografiados en 120.000 kilómetros cuadrados de hábitat. El resultado: 718 ejemplares, la mayoría en la región de Ladakh (477). Con ese trabajo, India se sumó a Bután y Mongolia, que ya contaban con estimaciones nacionales, y en 2025 el país puso en marcha una segunda fase del censo. Saber cuántos hay y dónde están es el primer paso para protegerlos.
Amenazas que sí están documentadas
La lista de problemas es conocida y la señala la propia ONU: pérdida y fragmentación del hábitat, disminución de las presas silvestres, caza furtiva y tráfico ilegal (la especie está en el apéndice I del convenio CITES desde 1975, el nivel máximo de protección comercial), conflictos con pastores cuando el felino ataca al ganado y, encima de todo, el cambio climático, que está calentando las altas montañas asiáticas y alterando su hábitat.
Frente a eso hay un andamiaje de conservación real: el Programa Global para la Protección del Leopardo de las Nieves y sus Ecosistemas, nacido de la Declaración de Biskek, planes nacionales en países como Bután, Nepal o Pakistán, programas de cría y acuerdos transfronterizos entre las repúblicas de Asia Central. La conservación de esta especie se hace con ciencia de campo, con la gente que vive junto a ella y con cooperación entre países que comparten cordillera. Que hoy exista un día internacional, con respaldo de la ONU, es una forma de recordar que ese trabajo lento da resultado.
Fuentes
· Naciones Unidas: International Day of the Snow Leopard (23 de octubre) – https://www.un.org/en/observances/snow-leopard-day
· Global Snow Leopard & Ecosystem Protection Program: Bishkek Declaration (2013) – https://globalsnowleopard.org/bishkek-declaration/
· UICN Cat Specialist Group: ficha del leopardo de las nieves, con la evaluación de la Lista Roja – https://www.catsg.org/living-species-snowleopard
· Gobierno de India (PIB): presentación del informe SPAI, el primer censo nacional de leopardos de las nieves (30-01-2024) – pib.gov.in
· Snow Leopard Trust: datos de la especie y estimación global – https://snowleopard.org/snow-leopard-facts/




