Día Internacional de la Geodiversidad: la naturaleza bajo nuestros pies

06/10/2026

Día Internacional de la Geodiversidad: la naturaleza bajo nuestros pies

6 de octubre de 2026

Ilustración conceptual generada con IA de un paisaje imaginario con estratos, río, minerales y un fósil.
Ilustración conceptual generada con IA. Paisaje imaginario; no representa un lugar real ni una reconstrucción científica.

Cada 6 de octubre se celebra el Día Internacional de la Geodiversidad, proclamado por la UNESCO en 2021. La palabra puede sonar poco familiar, pero describe algo muy cercano: la variedad de rocas, minerales, fósiles, suelos, relieves y aguas que forman nuestro entorno. Entender esa diversidad ayuda a cuidar la naturaleza y a comprender de dónde vienen muchos recursos que usamos.

La naturaleza que no está viva

La geodiversidad incluye los elementos naturales no vivos de la Tierra y los procesos que los crean y transforman. Un río, los sedimentos que transporta, una montaña o los estratos de un acantilado forman parte de ella. La definición del IGME también incluye los acuíferos y otros recursos geológicos.

Eso no significa que un suelo sea un espacio sin vida. Contiene organismos, pero su composición mineral y sus características físicas también pertenecen a la geodiversidad. Biodiversidad y geodiversidad son conceptos distintos que se relacionan: las condiciones del terreno contribuyen a crear los hábitats donde viven plantas y animales.

Mucho más que un paisaje bonito

La UNESCO recuerda que la geodiversidad sostiene la agricultura al proporcionar suelo y agua. También aporta materias primas para construir edificios y fabricar tecnologías, incluidos paneles solares y aerogeneradores. La transición energética depende, por tanto, de materiales de origen geológico y de cómo se gestionan.

Las rocas y los fósiles son además un registro de la historia del planeta. Estudiarlos permite investigar ambientes antiguos y cambios ocurridos a lo largo del tiempo. Conocer los procesos terrestres también ayuda a abordar riesgos naturales y a tomar decisiones sobre el uso de los recursos. No se trata de extraer sin límites, sino de conocer, conservar y gestionar con criterio.

2026: la geodiversidad a nuestra puerta

El lema de 2026 es Geodiversity On Our Doorstep, que podemos traducir como «La geodiversidad a nuestra puerta». Invita a reconocerla donde vivimos, sin pensar únicamente en grandes montañas o paisajes lejanos. Una visita a un museo geológico o una salida guiada pueden ayudar a leer el territorio con otros ojos.

En España, el Geoparque Mundial de la UNESCO de Granada ofrece un ejemplo claro: sus valles y los badlands de Gorafe, paisajes de laderas surcadas por la erosión, permiten observar cómo el agua ha modelado el relieve. Sus depósitos sedimentarios también conservan un importante registro paleontológico. El paisaje es una fuente de información científica, además de un lugar para disfrutar.

Diversidad y patrimonio no son lo mismo

El IGME distingue la geodiversidad del patrimonio geológico. La primera se refiere a la variedad de elementos; el segundo, al valor especial de determinados lugares o elementos por su interés científico, educativo u otros valores. Un lugar con pocos tipos de roca puede tener un gran valor para entender un episodio de la historia terrestre.

La conservación importa porque destruir un afloramiento o alterar un yacimiento puede borrar información que no se recupera. Para disfrutar de estos espacios, lo recomendable es respetar las normas de visita, observar y fotografiar sin arrancar fósiles ni dañar las rocas. La geoconservación busca cuidar ese patrimonio y, cuando corresponde, permitir que los procesos naturales sigan su curso.

Una oportunidad para enseñar y participar

En el aula se puede empezar con una pregunta sencilla: ¿qué nos cuenta el terreno que pisamos? Una actividad de observación, adaptada a la edad y realizada en un lugar seguro, permite distinguir materiales, describir formas y plantear preguntas que después se contrastan con fuentes fiables. Como recordamos en nuestro artículo sobre el Día Mundial de los Docentes, la educación necesita profesorado y recursos que ayuden a comprender el mundo.

También hay formas de participar fuera de clase. El programa Apadrina una Roca, coordinado por el IGME, propone vigilar lugares de interés geológico y comunicar amenazas para su conservación. La geodiversidad no es un asunto reservado a especialistas: conocerla es un primer paso para cuidar la parte de la naturaleza que suele pasar desapercibida.

Fuentes

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