Comer es lo más cotidiano que hacemos, y por eso casi nunca pensamos en ello. Pero que cada día haya comida suficiente, segura y variada en la mesa depende de una cadena enorme: agricultores, pescadores, transportistas, tiendas, y también de lo que cada uno hace en su cocina. El Día Mundial de la Alimentación se celebra cada 16 de octubre para recordarlo.

Gráfico de barras: porcentaje de la población mundial con hambre en 2022 (8,6 %), 2024 (8,1 %) y 2025 (7,8 %)
Porcentaje de la población mundial con hambre. Elaboración propia con datos del informe SOFI 2026 (FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS).

Qué dicen los números

El informe de la ONU sobre seguridad alimentaria y nutrición de 2026 (conocido como SOFI) estima que en 2025 unos 645 millones de personas pasaron hambre. Es el 7,8 % de la población mundial, algo así como una de cada trece personas. La buena noticia es que el hambre baja por tercer año seguido: son casi 14 millones de personas menos que en 2024 y 43 millones menos que en 2022. También se ha frenado la subida que arrastraba África desde hace años.

La mala noticia es que el avance es lento y desigual, y no alcanza para cumplir el objetivo de acabar con el hambre en 2030. Además, tener comida no es lo mismo que tener una dieta sana. El informe de este año se centra en el precio de comer bien: casi una de cada tres personas en el mundo no puede permitirse una dieta saludable. Y unos 2.100 millones de personas viven en inseguridad alimentaria moderada o grave, es decir, no tienen asegurado de forma regular el acceso a comida suficiente y adecuada.

Innovar, pero también recordar lo que ya sabemos

El lema de 2026 propone usar la ciencia y la tecnología, desde datos y satélites hasta inteligencia artificial, junto con el conocimiento tradicional de agricultores y pueblos indígenas, para producir alimentos de forma que cuiden los recursos de los que dependemos. El secretario general de la ONU, António Guterres, pidió además que esa innovación llegue a quienes más la necesitan y que los alimentos nutritivos sean más asequibles.

El desperdicio, un problema que también empieza en casa

Hay otra cara de la moneda: se tira muchísima comida. Según el Programa de la ONU para el Medio Ambiente, en 2022 se desperdiciaron en el mundo unos 1.050 millones de toneladas de alimentos, aproximadamente un 19 % de todo lo que llega a los consumidores. Más de la mitad se pierde en los hogares.

En España, el Informe Anual 2025 del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación calcula que se desperdiciaron 1.129,91 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, unos 24,3 kilos o litros por persona. Casi todo (el 97,5 %) ocurre en los hogares. La parte positiva es que se tira un 19,2 % menos que en 2020, así que los hábitos sí pueden cambiar. Según datos anteriores del propio Ministerio, lo que más acaba en la basura son frutas, verduras y lácteos.

Qué podemos hacer cada uno

  • Planificar la compra y hacer una lista, para no comprar de más.
  • Guardar bien los alimentos y colocar delante lo que caduca antes.
  • Aprovechar las sobras: un cocido de ayer puede ser croquetas o ropa vieja hoy.
  • Distinguir «consumir preferentemente» de «fecha de caducidad». La primera indica calidad; la segunda, seguridad.
  • Elegir con más frecuencia legumbres, verduras, fruta y cereales integrales, que además son buenos para la salud.

Alimentar al mundo parece una tarea de gobiernos y grandes empresas, y en gran parte lo es. Pero cada comida que no tiramos y cada plato variado que ponemos en la mesa suman a esa meta.

Fuentes: FAO, Día Mundial de la Alimentación 2026 (fao.org/world-food-day); ONU, mensaje del Secretario General (press.un.org/en/2026/sgsm23313.doc.htm); SOFI 2026 (OMS, who.int; UNICEF, data.unicef.org/resources/sofi-2026); PNUMA, Food Waste Index Report 2024 (unep.org); MAPA, Informe Anual 2025 de Desperdicio Alimentario (mapa.gob.es) y BOE-A-2025-6597. Imagen de portada generada con IA.