Virófagos: cuando los virus parasitan a otros virus

12 de octubre de 2021

Virófagos: cuando los virus parasitan a otros virus

12 de octubre de 2021

En las primeras dos décadas del siglo XX se confirmó, no sin debate científico, la existencia de los bacteriófagos: virus que infectan bacterias. Cien años después, se ha confirmado la existencia de virófagos. Son virus que parasitan a otros virus y se han descrito numerosas especies. Tampoco ha estado exento de debate científico.

Este hallazgo se suma al descubrimiento de virus gigantes, que de hecho son parasitados por virófagos. Ambos tipos de virus han cambiado nuestra percepción de la Virología y cuestionado los sistemas de clasificación de los seres vivos actuales. Los virus gigantes físicamente son más grandes que algunas bacterias. Entre ellos, destacan los Mimivirus, entre los que se encuentra el primer virus gigante en ser descubierto, y los Pithovirus, que han sido noticia por haberse descongelado después de 30.000 años.

Descubrimiento de los virófagos

Los virus son la entidad biológica más abundante en todo el planeta. Por ello, no es extraño que los encontremos en todas las versiones posibles, incluso infectando otros virus. Para conocerlos mejor, es necesario co-cultivarlos en presencia de los virus gigantes que parasitan y las células infectadas por dichos virus gigantes, como si de una muñeca matrioska de la infección se tratase.

El primer virófago fue descubierto en 2008, solo 5 años después de que se conociera el primer virus gigante. Este virófago se llamó Sputnik e infecta a un virus gigante del grupo de los Mimivirus, que a su vez infecta amebas. El nombre original proviene de que, inicialmente, se creyó que el virófago era un virus satélite del Mimivirus. Sin embargo, su mecanismo de replicación indica que no es un virus satélite, sino un parásito genuino.

Virófagos

Curiosamente, el virófago Sputnik no puede replicarse por sí mismo en las amebas: necesita que el Mimivirus esté presente también. En una región de la ameba infectada se forman las factorías virales del Mimivirus. Estas factorías contienen muchas partículas virales inmaduras. El virófago parasita dichas factorías, aprovechándose de la replicación del Mimivirus. De hecho, en presencia del Sputnik, el Mimivirus infecta peor las amebas, lastrado por la presencia del virófago.

Debate sobre los virófagos

Desde el descubrimiento del Sputnik, se han encontrado docenas de virófagos parasitando virus gigantes. Ello ha despertado el debate sobre su importancia y origen evolutivo. Algunos científicos los siguen considerando virus satélite, es decir, agentes subvirales que se replican. Otras teorías apuntan a que los virófagos provienen de sistemas de defensa antivirales.

Sin embargo, existen razones para considerarlos virus de pleno derecho. Radican en que tienen un genoma completo, con genes que codifican proteínas propias para replicarse. Además, los virófagos perjudican considerablemente al virus hospedador, disminuyéndoles la capacidad de replicarse e induciendo malformaciones en su partícula viral.

 

Lectura recomendada para ampliar información sobre virófagos: Mougari S, Sahmi-Bounsiar D, Levasseur A, Colson P, La Scola B. Virophages of Giant Viruses: An Update at Eleven. Viruses. 2019 Aug 8;11(8):733. doi: 10.3390/v11080733. PMID: 31398856; PMCID: PMC6723459.

Fotografía principal del artículo extraída de: Raoult D. How the virophage compels the need to readdress the classification of microbes. Virology. 2015 Mar;477:119-124. doi: 10.1016/j.virol.2014.11.014. Epub 2014 Dec 9. PMID: 25497204.

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