El 20 de agosto de 1897, en Secunderabad (India), el médico militar Ronald Ross abrió un mosquito del género Anopheles que cuatro días antes había picado a un enfermo de malaria. En la pared de su estómago encontró unas células con pigmento. Era la primera pista directa de que el parásito del paludismo se desarrolla dentro del mosquito. En esta entrada de Retrociencia contamos qué buscaba Ross y qué vio.

Una hipótesis que había que comprobar

Ross, nacido en 1857, ingresó en el Servicio Médico de la India en 1881 y empezó a estudiar la malaria en 1892. En 1894 decidió comprobar con experimentos la hipótesis de Laveran y de Patrick Manson de que los mosquitos tenían relación con la transmisión de la enfermedad. Según su semblanza en los Premios Nobel, tuvo éxito tras dos años y medio de fracasos.

Su trabajo era artesanal. Tuvo que aprender a criar mosquitos, distinguir especies, disecarlos y examinar sus órganos con el microscopio. Observó que en ciertos mosquitos los gametos del parásito, tomados con la sangre, sufrían en el estómago un cambio rápido (la exflagelación) a los diez o veinte minutos de la picadura. Esos mosquitos, de huevos en forma de barca y alas moteadas, eran Anopheles.

El cambio de método: esperar unos días

Cuando retomó el trabajo en Secunderabad, en junio de 1897, dejó que mosquitos criados a partir de larvas de la zona picaran a un paciente con malaria grave. Después aisló a cada hembra en un tubo y, en lugar de disecarla enseguida como en experimentos anteriores, esperó varios días.

La obra necrológica de la Royal Society resume lo que pasó el 20 de agosto: examinó un Anopheles que había chupado sangre con gametos cuatro días antes y encontró «células pigmentadas» en la pared del estómago, con el pigmento característico del parásito. Los quistes medían entre 12 y 16 micras. Un segundo mosquito, disecado al quinto día, tenía quistes más grandes, señal de que el parásito había seguido desarrollándose. Ross llamó después a esa fecha su «Mosquito Day».

Un trabajo interrumpido

El avance no se pudo seguir de inmediato. El 26 de septiembre de 1897 le destinaron a Kherwara, en Rajputana, un lugar sin malaria y con poco que hacer. Volvió a Calcuta en febrero de 1898 y continuó con malaria de aves, en gorriones y alondras. Allí siguió el desarrollo del parásito aviar en el mosquito Culex fatigans, hasta la fase en que los quistes se rompen, liberan formas infectantes y estas llegan a las glándulas salivales. Esos resultados se consideran la demostración clásica de cómo se transmite la malaria. El 24 de julio de 1898, Manson presentó los resultados en Edimburgo, ante la asociación médica británica.

La primera publicación

La descripción del hallazgo de agosto de 1897 se publicó el 18 de diciembre de 1897 en el British Medical Journal, con el título «On some peculiar pigmented cells found in two mosquitos fed on malarial blood» (algo así como «Sobre unas células pigmentadas peculiares halladas en dos mosquitos alimentados con sangre palúdica»). El título ya refleja la prudencia del momento: en 1897 Ross describe células «peculiares» en dos mosquitos, no una cadena completa de transmisión en humanos.

Lo que no se podía decir todavía

En 1897 Ross no había visto el ciclo completo del parásito humano en el mosquito. Esa parte la completó con el parásito de las aves. El paso del modelo de aves al parásito humano no fue una observación directa en personas. Ross recibió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1902.

Otros temas del blog relacionados: las enfermedades que transmiten los mosquitos, en «Brotes de fiebre del dengue en España», y otro caso de historia de la medicina en «Joseph Lister y el ácido carbólico».

Fuentes

  • R. Ross, «On some peculiar pigmented cells found in two mosquitos fed on malarial blood», British Medical Journal 1897; 2: 1786, publicado el 18 de diciembre de 1897. BMJ y copia en Internet Archive.
  • Obituary notices of Fellows of the Royal Society, «Sir Ronald Ross, 1857-1933», Royal Society Publishing.
  • Ronald Ross, semblanza biográfica, NobelPrize.org.