La actividad física y el sueño pueden relacionarse con cómo rendimos mentalmente al día siguiente. Un estudio publicado en International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity observó esa relación en adultos de 50 años o más. Los resultados apuntan a una asociación entre más actividad de intensidad moderada o vigorosa y mejores puntuaciones de memoria al día siguiente. No demuestran que una sesión de ejercicio cause esa mejora.
Observar la vida cotidiana
El análisis incluyó a 76 personas del Reino Unido, con una edad media de 64,6 años. Durante ocho días llevaron un dispositivo de muñeca que registraba movimiento. También realizaron pruebas cognitivas por internet para evaluar distintas capacidades, como memoria, atención y velocidad de respuesta.
El equipo estudió la actividad física, el tiempo sedentario y el sueño, y los relacionó con el rendimiento cognitivo posterior. En lugar de comparar únicamente a personas distintas, las mediciones repetidas permitieron examinar cómo variaban los comportamientos y las puntuaciones a lo largo de varios días.
La investigación no asignó al azar a los participantes a hacer más ejercicio o dormir más. Registró lo que hacían en su entorno habitual. Esa diferencia es importante: un estudio observacional puede detectar asociaciones, pero no establecer por sí solo que cambiar un comportamiento produzca el resultado observado.
Qué encontraron en la memoria
Una mayor cantidad de actividad moderada o vigorosa el día anterior se asoció con mejores resultados en memoria episódica y memoria de trabajo al día siguiente. La primera permite recordar información o experiencias; la segunda ayuda a mantener información disponible durante una tarea.
El análisis tuvo en cuenta otras variables, incluidos el sueño previo, la actividad del día de la prueba y el rendimiento cognitivo anterior. Al incorporar las características del sueño de la noche previa, la asociación con memoria episódica dejó de ser estadísticamente significativa. Además, el ajuste no elimina todas las posibles explicaciones alternativas. Sentirse mejor, tener menos molestias o mantener determinadas rutinas podría influir tanto en moverse como en resolver las pruebas.
El tiempo sedentario del día anterior se asoció con peores puntuaciones de memoria de trabajo. No se encontraron asociaciones claras con todas las capacidades evaluadas. Por tanto, no sería correcto resumir el estudio diciendo que la actividad física mejoró cualquier función del cerebro.
El sueño también aparece en el análisis
Dormir seis horas o más, frente a menos de seis, se relacionó con mejores puntuaciones de memoria episódica y mayor velocidad psicomotora al día siguiente. También se observaron asociaciones entre determinadas fases estimadas del sueño y algunos resultados cognitivos.
Estas fases se calcularon a partir de los datos del dispositivo mediante un algoritmo, no con un registro completo de laboratorio del sueño. Los autores señalan que las estimaciones pueden diferir de las obtenidas mediante polisomnografía. Tampoco se puede convertir el punto de comparación de seis horas en una recomendación universal de sueño suficiente.
Una muestra pequeña y seleccionada
Los participantes eran, en general, activos, tenían buena salud y un nivel educativo alto. Ninguno declaró mala salud. Eso limita la posibilidad de extender los resultados a personas menos activas, con enfermedades importantes o con trastornos neurocognitivos.
El seguimiento fue breve y no midió cambios cognitivos a largo plazo. Las pruebas repetidas también pueden generar aprendizaje, un aspecto que se tuvo en cuenta en los modelos. Además, el dispositivo no diferenciaba el tipo de actividad sedentaria: estar sentado leyendo y estar sentado viendo televisión no se describían por separado.
Por estas razones, los resultados no prueban prevención de demencia ni permiten prometer una mejora duradera de la memoria. Tampoco establecen una dosis exacta de ejercicio que funcione para todas las personas. Los autores plantean repetir el estudio con muestras más amplias y diversas y durante más tiempo.
El interés del trabajo está en conectar comportamientos cotidianos con el rendimiento del día siguiente, más allá de lo que ocurre inmediatamente después de moverse. Es una pista para investigar, no una receta ni una demostración de causa y efecto.
Fuente
Associations of accelerometer-measured physical activity, sedentary behaviour, and sleep with next-day cognitive performance in older adults: a micro-longitudinal study. Publicado el 10 de diciembre de 2024. DOI: 10.1186/s12966-024-01683-7.




