IA y salud mental: las propuestas de un taller apoyado por la OMS
29/03/2026
IA y salud mental: las propuestas de un taller apoyado por la OMS
29 de marzo de 2026
Hablar con una inteligencia artificial sobre angustia, soledad o problemas personales se ha convertido en un uso de estas herramientas, aunque muchas no fueron diseñadas ni evaluadas para ofrecer apoyo en salud mental. Una reunión internacional organizada por el Delft Digital Ethics Centre de la Universidad Tecnológica de Delft, con apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), abordó cómo estudiar sus efectos y reducir sus riesgos. La OMS publicó las conclusiones el 20 de marzo de 2026. [1]
Una conversación que también afecta a la salud
El encuentro se celebró en línea el 29 de enero de 2026 y reunió a más de treinta especialistas en inteligencia artificial, salud mental, ética y políticas públicas. Participaron investigadores, responsables de políticas, profesionales clínicos y representantes de la sociedad civil. No fue un ensayo clínico ni una evaluación de la eficacia de un chatbot concreto: fue un taller para identificar prioridades de investigación y gobernanza. [1]
Una preocupación central fue el uso de herramientas de IA generativa para buscar apoyo emocional, especialmente entre jóvenes. La comunicación de la OMS señala que la adopción de estas herramientas ha avanzado más deprisa que la inversión destinada a comprender sus efectos sobre la salud mental. Los expertos pidieron coordinación entre instituciones públicas, sistemas sanitarios y empresas. [1]
Evaluar también las herramientas de uso general
La primera recomendación fue reconocer el uso de IA generativa como un asunto de salud mental pública. Esto no significa considerar dañino cualquier uso de IA, sino incluir sus posibles efectos en la respuesta de gobiernos, servicios de salud e industria. La propuesta abarca todas las soluciones de IA generativa, no solo aquellas que se anuncian como herramientas de salud mental. Una aplicación de uso general también puede acabar utilizándose para hablar de problemas emocionales. [1]
La segunda recomendación fue incorporar la salud mental a las evaluaciones de impacto y al seguimiento de estos sistemas. Los participantes propusieron estudiar sus efectos sobre los factores que influyen en la salud, los indicadores clínicos a corto plazo y las consecuencias a largo plazo, como la dependencia emocional. También reclamaron inversiones independientes para investigar esos efectos. [1]
Diseñar con quienes van a utilizarlas
La tercera recomendación se centró en cómo desarrollar las herramientas destinadas al apoyo en salud mental. Deben diseñarse junto con especialistas y personas con experiencia propia de problemas de salud mental, incluidos jóvenes. El taller defendió que se basen en la mejor evidencia disponible y tengan en cuenta el idioma, la cultura y el contexto de sus usuarios. [1]
Los participantes subrayaron además la necesidad de que los consumidores puedan tomar decisiones informadas. Señalaron como una prioridad acordar marcos de derivación en situaciones de crisis y sistemas que permitan determinar responsabilidades. Estos puntos forman parte de las recomendaciones del encuentro; la noticia no presenta un protocolo clínico terminado ni certifica la seguridad de una herramienta comercial. [1]
Investigar antes de dar por hecho el beneficio
El mensaje del taller es estudiar tanto los posibles beneficios como los riesgos, con participación clínica, experiencia de los usuarios y mecanismos de supervisión. Una respuesta que suena comprensiva no demuestra por sí sola que un sistema mejore la salud mental. Las recomendaciones buscan orientar la investigación y el desarrollo responsable, no sustituir la atención profesional por una conversación automatizada. [1]
Fuente
[1] Organización Mundial de la Salud. Towards responsible AI for mental health and well-being: experts chart a way forward. 20 de marzo de 2026.Contenido divulgativo. No sustituye el consejo médico ni una valoración individual.

