Enfermos con síntomas de COVID-19 en 2012

Se ha especulado con la posibilidad de que el SARS-CoV-2 infectara a unos mineros en el año 2012 en base a un artículo publicado recientemente. En él, se recogen los datos de un trabajo final de Máster y, con una mirada retrospectiva, se aborda la posibilidad de que la COVID-19 se remonte hasta ese año.

El caso documentado en el trabajo final de Máster explicaba cómo 6 mineros, al cabo de 1 a 2 semanas trabajando en una cueva llena de murciélagos, enfermaron con problemas respiratorios. Finalmente, 3 de ellos fallecieron. Entre los signos y síntomas presentados por los mineros enfermados, existen coincidencias con la COVID-19, motivo por el cual se ha postulado la hipótesis de que fuera realmente SARS-CoV-2 el agente infeccioso. Además, llama la atención el hecho de que la cueva donde trabajaban estos mineros fue el sitio donde se descubrió el coronavirus de murciélago RaTG13, el más parecido en secuencia genética al SARS-CoV-2, con un 96%.

Fuente: BBC.

Una tesis doctoral escrita poco después, según indica el artículo, encontró anticuerpos frente a coronavirus similares al SARS-CoV-1 entre cuatro de los mineros. No es de extrañar, dado que el estudio de los mineros conllevó una búsqueda amplia en la cueva, encontrándose 152 especies de coronavirus de murciélagos. Uno de ellos es el RaTG13. Por tanto, los principales argumentos a favor de pensar que el SARS-CoV-2 causó el brote de los mineros de 2012 son: un perfil clínico similar a COVID-19 en los mineros y el hallazgo del coronavirus más parecido al SARS-CoV-2 en dicha cueva.

Sin embargo, no es de extrañar que trabajadores de una mina en la que habitan cientos de especies de virus de este tipo presentasen anticuerpos frente a ellos por exposición continuada. De hecho, el RaTG13 puede utilizar el receptor celular humano, la proteína ACE2. Además, los análisis comparativos entre la secuencia genética del RaTG13 y la del SARS-CoV-2 indican que provienen de un virus ancestro común que vivió entre los años 1950 y 1990.

Fuente: Freelapusa

La posibilidad de que los mineros enfermasen de coronavirus, en general, es alta, dada la gran cantidad de virus de este tipo presentes en la cueva. Sin embargo, también se documentaron infecciones de hongos en los mineros. De hecho, alguno de ellos mejoró sólo con el tratamiento antifúngico.

Lo que pone de relieve este estudio es que las zoonosis son más que probables con el acercamiento humano a los hábitats de estas especies. Si no fue el SARS-CoV-2, quizás fue una quimera de coronavirus de murciélagos. Quizá esa quimera estaba lo suficientemente adaptada al ser humano como para hacerlos enfermar, pero no lo suficiente como para transmitirse a otras personas. Eso sí ocurrió con el SARS-CoV-1 en 2003 y, en mucha mayor medida está ocurriendo con el SARS-CoV-2.

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