Historia de una tesis en Coronavirus. Parte 2: MERS-CoV

17 de octubre de 2021

Historia de una tesis en Coronavirus. Parte 2: MERS-CoV

17 de octubre de 2021

Al comenzar la tesis, leía mucho. En una tesis de Coronavirus empezada en 2014, mucha literatura científica disponible estaba basada en el estudio de su Genética: cómo es su genoma (ARN de polaridad positiva), cómo se expresa (la magia de los complejos de replicación-transcripción de Coronavirus), cómo se edita (los clones infectivos y la lucha por ser el primer grupo en tenerlo y publicarlo), etc. Aprendió que los Coronavirus no se limitan solo al ser humano, pues hay distintos géneros dentro de este grupo que infectan otros mamíferos y aves. También indagó sobre qué prototipos o candidatos de vacuna se han desarrollado y las distintas técnicas que hay para ello.

Síndrome respiratorio de Oriente Medio

Una tesis sobre el coronavirus causante del síndrome respiratorio de Oriente Medio, MERS-CoV, tenía mucho margen en 2014. Hacía apenas dos años que este virus se había dado a conocer en Arabia Saudí. Una zoonosis proveniente de los dromedarios. Y dos años de estudio sobre un coronavirus, en aquella época, era muy poco tiempo. Se había conocido ya su estructura genética. Compartía la regla de los tercios: dos tercios del genoma sirven para replicar y expresar el material genético. Y el tercio restante contiene la información para fabricar las proteínas que forman parte de la estructura propia del virión (o partícula infectiva), así como un grupo de proteínas accesorias, con diversas funciones según la especie de coronavirus.

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Dromedario. Fuente: Pixabay.com

Primeros experimentos y primeros resultados

Los primeros experimentos al entrar a un laboratorio eran, en realidad, los experimentos de otra persona con más rango y más antigüedad. Y los resultados obtenidos, se dio cuenta más tarde, puede que no los cuente quien los ha conseguido. En aquel entonces, lo primero que vio es que algunas proteínas accesorias del MERS-CoV eran capaces de bloquear la respuesta inflamatoria de las células infectadas. No se trataba, por supuesto, de un estudio clínico con personas voluntarias. En aquel entonces, los coronavirus se estudiaban principalmente en células o, si te lo podías permitir, ratones. Quien tuviera mamíferos mayores disponibles para infectar era un afortunado.

El pistoletazo de salida de su tesis fue que alguna de las cuatro proteínas accesorias del MERS-CoV (llamadas 3, 4a, 4b y 5) estaba impidiendo que las células se defendieran bien de la infección. Cuando le quitó esas proteínas al virus, las células infectadas eran capaces de liberar una gran cantidad de moléculas clave de la respuesta inmunitaria, como IL-6, IL-8 y TNF-alfa. ¿Qué proteína accesoria del MERS-CoV podía estar detrás de esto? ¿Y qué mecanismo celular estaba modificando el virus para ello? Lo iremos viendo…

Este artículo pertenece a una serie que cuenta la historia de la tesis en Coronavirus del doctor Javier Cantón:

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