EL ENEAGRAMA COMO HERRAMIENTA DE ENSEÑANZA INDIVIVUALIZADA

El Eneagrama es un sistema que integra diversas tradiciones antiguas con aportaciones de la psicología moderna. Se trata de un instrumento que proporciona una valiosa ayuda para el conocimiento interior, así como para las relaciones interpersonales. Por ello, cabe preguntarse cómo se podría aplicar el Eneagrama como herramienta en Educación (Petrosky, Williams y Hernández, 2008).

Es útil al ayudar a identificar rápidamente los roles que adopta el alumnado, lo que podría facilitar conectar con ellos. Sería interesante saber si el conocimiento de la personalidad de los alumnos favorece encontrar qué tipo de actividades pueden llevarse a cabo en el aula para ayudar a que los alumnos alcancen las competencias necesarias en Educación secundaria.

Según Alexander y Schnipke (2020), se emplea el concepto de Eneagrama para describir nueve tipos distintos de personalidad. Uno de los mensajes que trasmite el Eneagrama es que cada individuo es único y diferente y su propósito fundamental es lograr un conocimiento de nosotros mismos que nos permita potenciar nuestras virtudes y trabajar nuestros defectos. Además, nos da herramientas para conocer mejor a las personas con las que interactuamos, de tal manera que podamos desarrollar nuestra personalidad y además interactuar de una forma más adecuada con nuestro interlocutor.

No obstante, es importante tener claro que el Eneagrama puede ser visto como un sistema para encasillar a las personas en uno de los 9 eneatipos. Sin embargo, esta vaga y pobre aplicación dista mucho de la herramienta de conocimiento y crecimiento personal que realmente es. De ahí, se deduce su potencial para utilizarlo en Educación, un campo donde la Psicología está ampliamente presente. Poder identificar el Eneatipo principal de un/a alumno/a puede ser clave en encontrar cómo conectar con él/ella. Del mismo modo ocurre con otros docentes o con madres y padres.

Según señalan autores como López y Serrat (2009), cada persona debe observar y reflexionar sobre sus características (eneatipo), por lo que estudiar las ideas y teorías del Eneagrama es realizar un viaje de autoconocimiento, siendo investigado desde hace tiempo desde un contexto educativo. Se puede definir como un mapa del comportamiento humano. Describe nueve diferentes tipos de personalidad, y cada uno de esos tipos expresa cómo funciona la mente y permite ver y comprender por qué se piensa, siente y actúa de una u otra manera (Vargas, 2008).

Según los trabajos de Naranjo (2010), Sudhir y Samir (2003) en los que se describen los planteamientos básicos del Eneagrama, los nueves tipos de personalidad que contempla el Eneagrama se agrupan en triadas. Para poder contextualizar el presente trabajo se va a describir brevemente cada uno de los nueve eneatipos tanto desde la perspectiva del profesor como del alumno tal como indicó Wagele (2016).

Triada de las emociones

En la tríada de la emoción encontramos al eneatipo dos, expresivo y extrovertido mostrando sus sentimientos; al eneatipo cuatro, que desarrolla un mundo de emociones interior y se pregunta a menudo por cómo se siente; y al eneatipo tres que, paradójicamente con la tríada de las emociones, bloquea este tipo de energía en búsqueda de la eficacia y el éxito.

Eneatipo dos

Un alumno tipo dos se muestra servicial tanto con sus compañeros como con sus profesores. Es todo un ejemplo de generosidad y altruismo. Es importante enseñarle que no necesita la aprobación de todo el mundo, favorecer su asertividad y hacer que disfrute de actividades en solitario. Aprende mejor en grupos y es constante en su trabajo cuando se siente valorado por su profesor.

El docente tipo dos puede ser muy paternalista o maternalista hacia su clase, especialmente si los tutoriza. Se implica demasiado si no se controla y a menudo puede hacer de más el trabajo de sus alumnos, impidiendo que aprendan por sí mismos. Su lenguaje no verbal es afectuoso y cálido, relacionándose fácilmente con los demás compañeros.

Eneatipo tres

Los alumnos de eneatipo tres son populares, tratan de ser siempre los mejores en todo y le dan mucha importancia a la imagen o materialismo. No suelen contar con verdaderos amigos ya que acostumbran a rodearse de conocidos con los que a veces fingen tener una buena relación. Dan lo mejor de sí mismos si el premio les atrae. Son eficaces y les encanta que los profesores estén orgullosos de ellos.

El docente de eneatipo tres es competente y le interesa el éxito de sus alumnos tanto como el suyo propio. Son buenos comunicadores y persuasores, cualidades que usan para aumentar su prestigio. Pueden manipular a su alumnado adoptando una imagen concreta.

 Eneatipo cuatro

Los estudiantes de tipo cuatro son acogedores y sensibles. En ocasiones muestran fragilidad emocional y conviene ayudarlos a que se cuestionen el peso de sus pensamientos pesimistas. Les gustan los trabajos o proyectos donde puedan exhibir toda su creatividad, buscando encontrar un rol lleno de autenticidad dentro del aula.

Los docentes de este tipo son originales y prima la estética en sus trabajos y actividades por encima de todo. Les cuesta expresar de forma clara y concisa sus ideas o pensamientos. Pueden abrumar emocionalmente a los alumnos, a los que educan en la sensibilidad y el arte. En relación con otros profesores, pueden costarle relacionarse en un claustro porque a menudo son los “raros” del mismo.

Tríada del pensamiento

Por su parte, el eneatipo siete proyecta la energía de su tríada, el pensamiento, hacia afuera, y piensa en mil planes que realizar; mientras, el eneatipo cinco lo hace hacia adentro y se pregunta si sabe lo suficiente de un tema muy concreto en el que se especializa; y el eneatipo seis se ahoga de tanto pensar, pudiendo entrar en pequeños colapsos y bloqueos.

Eneatipo cinco

Los alumnos de este eneatipo tienen hambre de conocimiento, debido a que son muy curiosos y tienen la mente muy activa cuando el tema les interesa. No les gusta llamar la atención por lo que no funcionan bien en grupos. Entienden las clases ordenadas donde los conceptos se expliquen de forma clara, ya que son alumnos inquisitivos, que prefieren entender a memorizar. Les conviene realizar actividades físicas y relacionales.

Los profesores de tipo cinco son típicamente científicos. Son distantes tanto con sus alumnos como con sus compañeros. Pueden ser un poco tacaños a la hora de compartir los conocimientos que acumulan. Dan sus clases de forma muy racional y analítica, con pocas palabras. No son líderes naturales para un proyecto del centro.

Eneatipo seis

El alumnado tipo seis puede ser tímido, pero sobre todo es miedoso por lo que busca sentirse seguro en su entorno. La forma en la que mejor aprenden es sintiendo al profesor como autoridad en el aula.

Las personas tipo seis encajan perfectamente en el estrato de la comunidad educativa. Les gusta conocer las leyes educativas y normas del centro. Se preocupan sobremanera el estado de sus alumnos y el funcionamiento de la clase, pudiendo transmitir sus miedos e inseguridades a los alumnos.

Eneatipo siete

A los alumnos de eneatipo siete les puede resultar poco motivador e incluso aburrido un lugar como el aula, ya que son aventureros y siempre buscan situaciones nuevas y excitantes. Suelen conectar con los profesores que hacen las clases diferentes y se salen de lo convencional.

Los docentes de tipo siete son optimistas y alegres, algo que demuestran desde su cara hasta su ropa y lenguaje no verbal. Se les ocurren mil ideas y proyectos para sus alumnos si ven que reman en su misma dirección. Pero a veces les cuesta concluir muchos de ellos ya que abren muchos frentes.

Tríada de la acción

Finalmente, la tríada de la acción la componen el eneatipo ocho, que actúa cambiando su entorno con vehemencia para hacerlo más justo; el eneatipo uno, que actúa perfeccionando su propio ser en búsqueda de la moralidad; y el eneatipo nueve que tiende a la pereza ya que suele tener bloqueado el paso a la acción.

Eneatipo ocho

Los alumnos de eneatipo ocho suelen impulsivos, directos y visiblemente agresivos. Caen fácilmente en la provocación, cuestionando a los profesores e ignorando los límites que se les imponen. Es importante marcarles normas y no entrar en luchas de poder, donde son muy obstinados. Pero también son proactivos, resolutivos y lideres naturales. Funcionan muy bien en la enseñanza práctica de conocimientos.

Los profesores tipo ocho son independientes, trabajadores y leales a su palabra. A menudo son también exigentes e intolerantes resultándoles difícil manejar la frustración. Pueden generar miedo en sus alumnos, aunque se muestran sensibles con los más desfavorecidos, protegiendo al más débil, pues la justicia es muy importante para ellos.

Eneatipo nueve

Los alumnos de este tipo son bondadosos de corazón y evitan en gran medida los conflictos. Se muestran cautelosos y se adaptan sin dificultad a nuevas situaciones. A menudo caen en la indolencia y la pasividad por eso pueden necesitar ayuda y orientación para adquirir rutinas de trabajo diarias.

Los profesores de tipo nueve gustan de trabajar en equipo y colaborar en entornos de baja presión y sin conflictos. Tienen un tono de voz pausado y sereno. No se enfadan casi nunca en clase y se muestran comprensivos. Tienen problemas para cumplir plazos y entregas.

Eneatipo uno

Los alumnos de eneatipo uno son muy perfeccionistas y por eso les cuesta mucho trabajar en equipo ya que tienden a pensar que nadie lo va a hacer tan bien como ellos. Son muy metódicos y prácticos. Buscan la seguridad conociendo bien los métodos de evaluación para conseguir sacar la nota más alta de la clase.

Los profesores de tipo uno proyectan una imagen de corrección y seriedad, reglamento en mano. Son ordenados y suelen implicarse mucho en los proyectos del centro, aunque trabajan muy bien ellos solos. El perfil del profesor 1 abunda en educación, dado que es una profesión muy relacionada con las normas, lo correcto y corregir para formar mejores personas.

Bibliografía

Alexander, M., & Schnipke, B. (2020). The Enneagram: A Primer for Psychiatry Residents. American Journal of Psychiatry Residents’ Journal, 15(3), 2–5. https://doi.org/10.1176/appi.ajp-rj.2020.150301

Lopez, R., & Serrat i Sallent, A. (2009). Eneagrama para docentes: una fuente de conocimiento para mejorar la práctica. Graó.

Naranjo, C. (2010). El Eneagrama de la Sociedad. Males del Mundo, Males del Alma. Vitoria-Gasteiz. Madrid: Ediciones La Llave.

Vargas, A. (2008). El Eneagrama ¿quién soy? Santillana Ediciones Generales, S.A. Alamah.

Wagele, E. (2004). Eneagrama para padres y educadores: nueve tipos de niños y cómo educarlos satisfactoriamente. Madrid: Narcea.

Williams, K. C., Petrosky, A. R., & Hernandez, E. H. (2008). The enneagram and its possibilities for student learning. JBMC, 95382 (April).

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