Pseudociencia de los científicos

La encrucijada generada por 29.903 nucleótidos de un genoma de ARN ha puesto de manifiesto una realidad de forma más que nunca. La irresponsabilidad de algunos médicos y científicos de áreas afines a la salud es abrumadora. Y su capacidad de pensamiento crítico, nula. Descartando la existencia de un hilo de conspiración subyacente, es la única explicación.

En las redes sociales se comparte todo tipo de material. A veces se convierten en las redes de la vergüenza. En diferentes videos, científicos a uno y otro lado del charco llegan a defender la inutilidad de las mascarillas o la distancia social para superar la pandemia de COVID-19. Mediante argumentos científicos, hilvanan una reflexión que es incorrecta de facto. Eso tiene dos consecuencias principales.

La doctora Dolores J. Cahill no recomienda mascarillas.

La primera, y menos importante, es el descrédito científico que adquieren estas personas. La segunda, y más grave, es el flaco favor que hacen a la sociedad, que los oye y lee para informarse de mano de expertos, amén de aquellos que buscan justificar sus propias ideas mediante una falacia de autoridad. Éste último es un diagrama de Venn especialmente peligroso y tóxico.

¿Por qué supuestos expertos en salud desaconsejan las recomendaciones de seguridad para prevenir la pandemia? Se basan en argumentos científicamente válidos, como que nuestro sistema inmunitario necesita ese contacto con el patógeno para generar inmunidad. Y desde ahí construyen su teoría haciendo una lectura parcial. Es como intentar pintar un cuadro con solo dos colores.

El presentador Bill Maher da voz a científicos equivocados.

Por descontado, el sistema inmunitario no aprende por ciencia infusa, necesita pelear con un patógeno para entrenarse. Ahora bien, ¿de qué patógeno hablamos? De uno que, en meses, ha llegado a más de 5 millones de personas según datos oficiales. En España, en dos meses han muerto casi 30.000 personas, cuando en la campaña invernal anterior, la gripe hizo lo propio con 6.300. Por lo tanto, las medidas de seguridad no pueden ser las mismas para este virus.

La ausencia de barreras físicas está permitiendo al virus extenderse sin problema por todos los continentes. Y las argumentaciones de esta índole no ayudan. Es muy difícil a veces discernir qué parte es correcta y a partir de dónde se vuelve ilógico el razonamiento. No, lo mejor que podemos hacer para superar la pandemia no es abrir las puertas de nuestro cuerpo al virus. Es irresponsable, pues no somos compartimentos estancos y estamos poniendo en riesgo muchas vidas, incluyendo la nuestra propia.

El médico Daniel Erickson animaba a entrar en contacto con el virus para conseguir inmunidad.

Se hace más necesaria que nunca la unidad entre una comunidad científica al servicio de la sociedad. Ni al servicio de ningún pensamiento político, ni al vaivén de decir lo primero que se le pase a uno por la cabeza, ni, por supuesto, a la vanidad del que venda su posición académica por unos videos virales.

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